viernes, 15 de enero de 2010

#6 Celia

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Celia en su casa trabaja sin parar,
nadie le paga, su vida es fregar.
La comida a diario para su marido prepara,
pero este jamás una caricia regala.

Pobre Celia, trabaja todo el día,
sin embargo cariño nunca recibía.
El tipo la trataba como a una esclava,
y ella en su mente la bronca acumulaba.

Y asi fue 20 años de la vida,
hasta que un martes de Enero se sintió decidida.
El puerco marido una sorpresa tendría,
cuando esa noche critique la comida.

Asquerosa como siempre, dijo él.
Celia disimulando empezó a comer.
El gordo su porción entera comió,
y Celia riendo en voz alta exclamó:

"Gordo choto le puse droga a tu estofado,
cuando te despiertes no te van a quedar ganas de criticar a nadie."

El hombre planchado cayó sobre el piso,
y Celia con destreza finalmente lo hizo.
Su lengua cortó y la guardó en un frasco,
sin habla y sin gusto ya no molestaría tanto.

Asi fué que Celia huyó de su hogar,
para buscar un marido que la quiera de verdad.
Ya nunca mas volvería a soportar,
que un hombre en su casa la vuelva a maltratar.

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